En la actualidad, cada vez son más las personas que se deciden por alquilar en lugar de por comprar ante el problema de enfrentarse a una hipoteca. Por eso, los contratos de alquiler de vivienda han crecido muchísimo en los últimos años. Si estás en ese caso o directamente eres tú la persona que desea alquilar su propia vivienda, te contamos todo lo que hay que tener en cuenta.

Contrato para alquilar una casa

¿Qué es un contrato de alquiler de vivienda?

Es un documento legal por el cual se estipula el uso y el disfrute de una vivienda por parte de un arrendatario durante un periodo de tiempo estipulado y a cambio de una renta.

Debes sabes que este contrato puede hacerse tanto de forma verbal como escrita. Eso sí, el primero de los casos no suele ser demasiado común ya que en caso de que sucediera algún contratiempo, podrían acarrearse problemas importantes.

¿Quién puede redactar un contrato de alquiler de una casa?

El contrato puede descargarse directamente de internet o bien puede ser redactado por las dos partes o por un profesional. Sea como sea, todas y cada una de las cláusulas deben leerse con detenimiento por ambas partes para evitar firmar aquello que no desea.

¿Qué debe incluir un contrato de alquiler de una vivienda?

Si habéis decidido redactarlo vosotros mismos, debes saber que un contrato de alquiler tiene que incluir, al menos, estas cláusulas:

  • Reunidos… Nombre, apellidos, dirección y DNI. Estos son los datos básicos personales que deben incluirse en todo contrato de vivienda.
  • Lugar y fecha. Habrá que dejar claro en qué momento se está celebrando el contrato y donde para que, una vez firmado, quede constancia de cuando comienza.
  • Manifiestan… Aquí es donde se comunicará el objetivo del contrato; en este caso el de alquilar la vivienda, y también se darán todos y cada uno de los datos sobre la vivienda. Es obligatorio, al menos, poner la ubicación exacta. A partir de ahí, se podrán dar otros datos como metros, número de habitaciones, baños, mobiliario…
  • Estipulan… Incluirá todo esto, como mínimo:
    • Duración del contrato. Durante cuánto tiempo se va a proceder con el alquiler. Si es indeterminado, debes saber que se podrá prorrogar cada año siempre y cuando no se decida lo contrario. En dicho caso, se deberá notificar con al menos un mes de antelación.
    • Renta. La cuantía que va a resultar de la transacción. Es decir, el alquiler del mismo.
    • Fianza. Es obligatorio por Ley el dar, como mínimo, un mes de fianza.
    • Gastos por desperfectos. En esta cláusula se estipulará quién debe hacerse cargo de las roturas que puedan darse durante la duración del contrato.

La renta. ¿Existe un mínimo o un máximo?

La respuesta es que no. El importe del pago será decidido por ambas partes. Además, podrá hacerse en pago metálico en la propia vivienda o bien por transferencia bancaria. Esto deberá quedar también estipulado en el contrato.

El importe deberá ser pagado en los siete primeros días del mes a no ser que se diga lo contrario en el contrato.

¿Qué pasa con la fianza?

Como te avanzábamos, la Ley estipula que la fianza es obligatoria y que debe ser de, al menos, una mensualidad. Es decir, del importe que será pagado cada mes por el alquiler. Esta fianza será devuelta al final del contrato o en su disolución siempre y cuando el arrendatario haya cumplido con todo lo establecido.

¿Cuáles son las obligaciones del inquilino?

Si eres tú el que va a alquilar tu vivienda, esto te interesa. El inquilino está obligado por Ley a:

  • Pagar la fianza con un importe mínimo a un mes de renta.
  • Pagar en los siete primeros días del mes.
  • No subarrendar ni realquilar la vivienda a nadie sin el consentimiento (por escrito) del propietario.
  • Deberá dejar la vivienda tal y como la encontró. Cualquier reparación o cambio deberá contar con el consentimiento del arrendador.
  • Las pequeñas reparaciones por desgaste deberán correr a cargo del alquilado.
  • El arrendatario no puede realizar actividades que sean peligrosas o ilícitas en la vivienda.

En cualquier caso, todas y cada una de las cláusulas deben ser incluidas en el propio documento y deben ser aceptadas por las dos partes. En caso de incumplimiento de cualquier de ellas por sea cual sea la parte, llevará a una rescisión del contrato.

Ante cualquier duda a la hora de redactar un contrato de alquiler de vivienda, te recomendamos que consultes con un profesional. Estamos hablando de un documento que, cuando lo firmas, se vuelve totalmente legal. Así que, antes de meterte en un jardín, más vale que lo tengas cien por cien claro.